Haciendo planes, destruyendo la vida

 

Haciendo planes, destruyendo la vida:

interpretaciones sobre el nuevo plan del carbón

UNA MOVILIZACIÓN MUY ANUNCIADA

11 de octubre. Dicen que Villablino está que arde. Vísperas de la feriona, seinterpela a los comercios a cerrar en solidaridad con los trabajadores.

A las seis de la tarde se convoca a las multitudes a manifestarse “por el carbón”.

¿Tiene un mineral, elemento inerte extraído de la montaña viva, el poder de remover conciencias, lágrimas y esperanzas?

Evitando los eufemismos y hablando con propiedad: la convocatoria tiene como objeto el de exigir que los trabajadores -contratados y subcontratados- afectados por laliquidación de CMC puedan ampararse bajo la cobertura social que contempla el nuevoPlan del Carbón para los trabajadores del régimen especial de la minería (www.infobierzo.com, 8 de octubre).

Otra cosa es que luego USO acuse a UGT de defender a Vitorino y difundirerróneamente que los trabajadores de las empresas en concurso de acreedores no estánprotegidos por el plan que los responsables sindicales firmaron ante la patronal (LaNueva España, 12 octubre). Pero vamos, dejando de lado la pantalla de la prensa institucional y las divisionesestratégicas, esta claro que el MASS-PSOE, IU, UGT, CCOO y USO salvaron sus tan sóloaparentes diferencias al secundar esta convocatoria.

Sin embargo, en el nuevo plan del carbón quedan más cosas que leer entre líneas.  De su lectura pueden surgir algunas dudas e inquietudes de cómo puede  afectar su aprobación al futuro del valle de Laciana. Una vez desgastado  el tema de los empleos perdidos y los derechos arrebatados, ¿qué otras  cosas anticipa el nuevo plan del carbón?

ALGUNOS ASPECTOS RELEVANTES DEL PLAN DEL CARBÓN.

El umbral de rentabilidad: tonto el último.

El nuevo marco de actuación para la minería del carbón 2013-2018 anuncia la progresiva reducción de las ayudas estatales a las empresas mineras

Ya es mucho el tiempo que se viene anunciando su fin. Las llamadas  “ayudas al cierre” eran subvenciones supuestamente para que el cese de la actividad minera fuera progresivo. La función de los sindicatos mayoritarios ha sido, en este contexto, azuzar a los trabajadores para exigir la continuidad de las ayudas. Es decir, básicamente apoyar al empresario que se lucraba a su costa en vez de defender los derechos de los trabajadores, por lo demás sometidos a condiciones laborales cada vez peores. Por eso no ha de extrañarnos ver las imágenes de Vitorino Alonso participando en primera línea en las movilizaciones mineras del verano de 2012.

Según pronostica el nuevo plan, para el 2015 no va a haber ayudas para los cielosabiertos. Pero esto no quiere decir que a nivel estatal no se apueste por este tipode modelo de extracción de mineral. El Ministerio de Industria manifiesta a travésdel Real Decreto de Garantía de Suministro para 2013 (BOE-A-2013-1736) la claraapuesta por el cielo abierto como forma “competitiva” de extracción del carbón. El texto del plan que nos ocupa indica además que este tipo de explotación está “próxima a alcanzar elumbral de rentabilidad”, pronosticando para los siguientes años un aumento de laproducción de carbón extraído a cielo abierto, y una reducción en el de interior. Nohace falta que nos lo juren, esto ya estaba pasando.

Se puede decir que explotaciones que puedan competir en el libre mercado energéticoson las que sobrevivirán, y éstas serán las que requiere como mano de obra laexclavitud más barata y como herramienta la maquinaria de destrucción más rápida yefectiva. Por otro lado, el plan dice que si una explotación no sale rentable laempresa no va a quebrar necesariamente, pudiendo cerrar la explotación puntual yseguir explotando dónde sea más rentable. Tras estas afirmaciones creo que quedabastante claro que la supervivencia de empresas como CMC o UMINSA no equivalen a lasubsistencia de los trabajadores de dichas empresas, como el sindicalismo amarillose ha esforzado en declamar durante estos años. Los llamados “costes excepcionales” derivados del cierre es la carta de despedida de una relación que iba a expirar algún día.

El “cese ordenado” o como liarla parda y no morir en el intento

Otros planes también han hecho el paripé de sembrar el “orden” entre el desconcierto, siendo el término de “cierre ordenado” poco más que un eufemismo. Tal declaración de intenciones no ha sido bastante para que el fin de la minería fuera más digno y menos doloroso, como este plan reconoce. En Laciana las alternativas al carbón se obstaculizaron sistemáticamente por parte de las administraciones locales, mientras se dejaban a medio construir infraestructuras sin dotarlas de servicios, con el fin de aparentar que el dinero de los Fondos Miner no estaba siendo dilapidado. El énfasis en promover empleos alternativos se queda en agua de borrajas cuándo la mafia ha sido la forma de organización social imperante y el silencio la actitud más visible. Mientras se siga obviando dicha situación nadagarantiza que las “medidas de reactivación de las comarcas mineras” destinadas a promover un tejido económico alternativo -ya tardías, en cualquier caso- vayan a dejar de ir siempre a los mismos bolsillos, que no son sólo los de Vitorino Alonso si no la de muchos secuaces manifiestos o en la sombra. 

El supuesto “cierre ordenado” incluye la referencia a la mitigación del impactoambiental de la minería de carbón. A este respecto la preocupación principal pareceser la de cumplir con Europa en lo que respecta a las normativas de emisiones deCO2. Por el tono del texto parece que nos preocupa más hacer los deberes para la UEque la contaminación de las emisiones de CO2.

Para ello se subvenciona la investigación sobre captura, transporte y almacenamientodel gas, que parece ser guardadito bajo tierra no molesta tanto. Problematizar lalegitimidad otorgada a las políticas medioambientales a través del discursoacadémico hegemónico podría ser objeto de otro artículo por lo menos, así que por elmomento podemos dejarlo estar hasta más ver.

Por otra parte, se obvian las consecuencias ambientales y sociales que implicadestruir una montaña arrasando con ella de cuajo, lo que comúnmente llamamos cieloabierto. Tan sólo alguna tímida mención a que los “costes excepcionales” incluyen la restauración de las explotaciones que se cierran, dónde el estado anticipará un 50% a las empresas y priorizará los costes laborales de esa inversión. Está normalizado que la mitigación de las consecuencias se asigne a las propias empresas que las destruyen y que éstas sigan haciendo negocio con ello.

Ninguna visión integral de las consecuencias de los destrozos. Basta un paseo por el valle de Laciana para conocerlas: la supuesta “restauración” de Feixolín, las macroescombreras de Fonfría, los residuos abandonados en las naves, las aguas ferruginosas de Orallo y los desplazamientos de terreno que han producido derrumbes de puentes y deformación de carreteras son sólo algunos ejemplos más vistosos de las huellas que ha dejado la minería a cielo abierto. Ni que decir de lo que no se ve a primera vista, como la alteración de los ecosistemas o la desestabilización de algunas actividades humanas como la ganadería, o aproblemáticas que pueden ir asociadas a la contaminación, como enfermedades o condiciones insalubres del agua. 

Seguridad del suministro eléctrico: el espectáculo debe continuar

Ojo, lo más importante es que la red eléctrica no colapse en ningún momento. El planargumenta que el carácter intermitente de las renovables hace necesaria sucomplementariedad con energías no intermitentes de energía autóctona que garanticenel suministro eléctrico “en cualquier circunstancia”. La seguridad de la vida sesuple con la seguridad del consumo. 

Pues bien, parece que también el carbón tiene una función importante a este fin,mejor aún en la medida que es presumiblemente carbón autóctono. Esto llevó a que en 2010 se empezara a subvencionar a las térmicas para que quemaran carbón nacional, através del Real Decreto de Restricciones por Garantía de Suministro. Esteantecedente confirma la desconfianza expresada anteriormente hacia la preocupaciónpor evitar las emisiones de CO2 que pueden estar quitando el sueño a los redactoresy abajo firmantes del aplaudido Plan.

Por cierto, dicho “nacionalismo energético” es cuánto menos cuestionable, en uncontexto en el cual el carbón parece aparecer y desaparecer por arte de magia (“Elcarbón se evapora”,El diario de León, 13.3.2013). Si el carbón puede perderse de unalmacén a otro, quizás pueda ser polizonte de barcos de ultramar o camionesclandestinos…emocionante disyuntiva que creo que a nadie importa si en últimainstancia quiénes se llenan los bolsillos son las mismas personas.

El caso es que a partir de 2015 el estado considera que sus hijos pródigos se han

hecho mayores, y ya no se va a subvencionar a las térmicas por quemar carbón,

pasando a depender la proporción utilizada en la generación eléctrica de la

negociación entre las térmicas y las empresas que lo producen. Sin embargo, se

garantizará una participación del 7.5% del carbón nacional en el mix de generación

eléctrica.

Por otra parte quedan declaradas las intenciones de apoyar a las térmicas para su

modernización en lo que respecta al cumplimiento de la previsión de emisiones de

CO2. ¿El estado va a subvencionar estas modernizaciones de estas centrales de la

contaminación a gran escala?

Parece que sí, según reconoce el plan “El Ministerio de Industria, Energía y Turismo promoverá la aprobación de medidas de apoyo   a   las   compañías   eléctricas  para   la   realización   de   aquellas   inversiones medioambientales   exigidas   por   la   Directiva   de   Emisiones   Industriales,   y   que  se encaminen  al  mantenimiento  de una  industria  competitiva del  carbón que  asegure la seguridad de suministro”. 

CONCLUSIONES

En última instancia, los Planes son marcos muy amplios que incluyen grandilocuentes

declaraciones de intenciones, y hablan más que nada del discurso visible de los poderes que los redactan. En última instancia se limitan a hacer que van a “cambiarlo todo

para que todo siga igual”. 

Suelen operativizarse después en forma de programas de actuación, reales decretos y otras medidas que, a medida que son más concretas, se difunden menos y se aprueban más rápido. Quizás tanto revuelo mediático con el Plan del Carbón versión redux tiene que ver con esta ilusión transdemocrática. Las firmas de los delegados sindicales con las de los empresarios mineros quedan de este modo muy “plurales” en el papel.

En definitiva, las tendencias indicadas en el plan vienen siguiendo una línea que nohace si no confirmarse y globalizarse descarnadamente:

En primer lugar, que con la aprobación de proyectos de cielos abiertos, Tren de Alta Velocidad, fracking y líneas de Muy Alta Tensión el estado declara abiertamente una apuesta integral por el extractivismo. Se le llama así a una forma de extracción de recursos naturales removiendo y alterando profunda e irreversiblemente el entorno en una breve proporción de tiempo, generalmente con gran maquinaria que prescinde en gran medida de la intervención humana para su uso. Esto suele implicar en un mayor o menor plazo la incompatibilidad con la subsistencia de otras formas de vida, humanas o no humanas. 

En segundo lugar, que el uso de conceptos-máscara encubre sólo a medias las prioridades reales de los poderes que redactan y aprueban las políticas energéticas. La “seguridad energética”, el “umbral de rentabilidad” o el “cierre ordenado” son palabros que cuándo aparecen mucho algo dicen de la ideología que esconde el poder. En última instancia, parece que lo único importante es que el modelo extractivo sea compatible con las impredecibles leyes del libre mercado, que cuánto más libre es más esclaviza. Lo importante es que se vea garantizado el consumo y que el capital nunca se pare. Todo lo demás son daños colaterales.

En tercer lugar, que los sindicatos abajo firmantes del plan analizado son, en última instancia, cómplices de los empresarios mineros y los responsables políticos tanto en lo que respecta al modelo energético como de las renuncias de los trabajadores a los que aparentan defender.

¿Qué nos queda entonces? Parece que aún nos queda rabiar y gritar, leer, discutir y sospechar. Fundirnos en las luchas de compañeras de todas las partes del mundo, las que se resisten a ser invadidas y colonizadas por el aleatorio juego del capital. Resistir junto a ellas contra el intento de arrebatar la vida de cada montaña y cada río que es hogar de todas y de nadie.

13 de octubre de 2013